CARROS DE FUEGO

lunes, diciembre 25, 2006

Doble homenaje en este día de Navidad para un filme y una BSO de 1.981, que conmovió a toda una generación.

Hasta que vi esa película con apenas 9 años yo jamás había corrido, y en términos generales no había practicado deporte alguno. Desde entonces, no he dejado de correr… Incluso estuve federado, incluso quedé campeón intercentros de institutos, incluso tuve la mejor marca cadete nacional de 800 metros, incluso llegué a estar en el programa Objetivo 92 (aquel para preparar nuestras Olimpiadas), y entonces lo dejé. Y lo hice porque yo quería disfrutar corriendo, y no sufrir o ser un esclavo del atletismo. Y para ganar, para llegar a lo más alto, hay que sacrificarse, y mucho.

Tampoco había tocado jamás el piano, y lo cierto es que casi nunca lo he vuelto a hacer después. Pero aprendí a tocar esta sencilla y magnífica composición en aquel 8º de mis vecinos en los bloques. Gracias Enrique y Jose por vuestra paciencia y por prestarme aquel piano maravillo que era la envidia del barrio.

Dos jóvenes de muy diferentes clases sociales se preparan para competir en las Olimpiadas de París en 1.924. Sus objetivos y anhelos son distintos, pero el espíritu de superación los une, por encima de cualquier otro convencionalismo. Sensacional conjunto y mejor guión para esta película que se llevó cuatro Oscar, entre los que están a Mejor Película y Mejor Guión.

Otro de los Oscar fue para la BSO, compuesta por el magistral Vangelis (autor también, entre otras, de las BSO geniales de Blade Runner y 1.492: La Conquista del Paraíso). La composición central de esta BSO es sencillamente estratosférica, y de algún modo es capaz de transmitir toda la fuerza de los sentimientos que encarna la película: el sufrimiento, el esfuerzo, el afán de superación, el fracaso y el éxito… Al escucharla uno aspira a ser mejor. Al escucharla uno se emociona, y es complicado no soltar alguna que otra lágrima fugaz.

Pongan los altovoces bien altos para disfrutar del vídeo, y vuelvan a ver la película, o no se la pierdan si no la han visto nunca.

Yo ahora me voy al Parque Juan Carlos I, aquí en Madrid, equipado con mi MP3, a escuchar esta música mientras, claro está, soy libre, hago lo que nunca he dejado de hacer desde aquellos 9 años, y disfruto del aire y de los carros de fuego… CORRIENDO.

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