Sueños

martes, enero 27, 2009

En ocasiones se confunde sueño y realidad. Ya dediqué un post, hace mucho tiempo, a Calderón, pero es que el tema es recurrente…

Hay mañanas en las que me despierto y sigo confundido en el sueño de la noche anterior, inmerso quizá en él. Vago a lo largo de la jornada envuelto en la vaporosa sensación de que nada es real, de que todo es posible, de que en cualquier momento despertaré a una realidad (?) certera y palpable, quién sabe si mejor o peor.

También me sucede lo contrario, que el día prolonga sus tentáculos de realidad para inocularse en mis sueños nocturnos. Es entonces cuando la fascinación es aún mayor, porque finalmente la capacidad de fabulación de nuestro cerebro dormido vence a la cruda realidad, y crea inverosímiles situaciones que una veces me aterran y otras me arrancan una sonrisa.

Creo que soñar es uno de los regalos más hermosos que la naturaleza nos ha concedido, y quizá por eso sea tan aficionado a dormir.

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